Esta mañana, desayunando tranquilamente me he puesto a ver la tele y haciendo zapping, en 3 de las 5 cadenas clásicas estaban echando la retransmisión del senado.
Me pongo a verla cuando Zapatero esta hablando, pero ya no fijándome en lo que dicen, que es lo de siempre, sino fijándome en otra cosa que me ha parecido curiosa y que hasta el mismo presidente del senado ha dicho minutos antes de que lo dejase de ver porque son superiores a mi paciencia.
En la intervención de Zapatero hubo 3 momentos de aplausos (por ellos mismos) y 3 veces que el presidente tuvo que mandar callar a sus señorías críos de no mas de 4 años que allí están.
En la intervención de García Escudero (PP) hubo 7 momentos de aplausos (por ellos mismos) y solamente se alborotaron en contra una vez y el hombre no dejo de hablar en ningún momento.
En la intervención de nuevo de Zapatero al decir dos frases el presidente del congreso se cabreo porque no se podía hablar, les pidió 5 veces que se estuviesen en silencio, que mostrasen el mismo respeto que se les había mostrado a ellos, que eso era una vergüenza y que da la sensación de que solo se quieren escuchar a si mismos, que no quieren dialogar, y esa es la sensación que tienen los españoles que nos ven.
Ole Ole y Ole, era tal y como me sentía.
Mira, ahora mismo vuelve el pobre presidente del congreso y su paciencia infinita a parar el debate y ha dicho que hasta que no haya silencio no se seguía. Que triste, que degradante, que humillante… esto si que es humillante, y no lo que decía García Escudero.
Otros detalles:
- Quiero remarcar que no me siento representado por ninguno de los dos partidos, así que lo que ha dicho García Escudero: “La sociedad se siente humillada…”, perdoneme usted (si es que se le puede tratar de usted, porque señoría me niego a llamarle y de usted lo dudo, pero aquí incluyo a la inmensa mayoría de la gente del congreso), yo ya me sentí humillado desde que tuve voluntad propia al ver los politicos de este pais.
- García Escudero habla como un cura, lo se porque estuve 11 años asistiendo a un colegio de curas y me acostumbre a como hacían y decían las cosas, y hasta hoy nadie (excepto curas) me habían recordado a ello.